El objetivo de la monitorización estructural es conocer si existen desplazamientos en la estructura que puedan comprometer la estabilidad de esta. Se aprecian patologías en el edificio que indican que se ha producido un movimiento estructural. Mediante una adecuada monitorización, prolongada en el tiempo, podremos determinar si estos movimientos están activos o si, por el contrario, han cesado tras la intervención de atirantado realizada en 2023. Se propone la monitorización para controlar el movimiento de los muros, particularmente los longitudinales de la fachada norte y sur. El control se realiza mediante dos nodos situados en el arranque de los arcos a lo largo de la nave central.
