El objetivo de la monitorización estructural es conocer si existen desplazamientos en la estructura que puedan comprometer la estabilidad. Se aprecian patologías en el edificio que indican que se ha producido un movimiento estructural.
Mediante una adecuada monitorización, prolongada en el tiempo, podremos determinar si estos movimientos están activos o si, por el contrario, han cesado.
Con los datos de partida se propuso un sistema de monitorización consistente en cuatro sensores de distancia y uno de temperatura. Los parámetros a medir son la distancia entre los arranques de los tres arcos de la cabecera, central y laterales. Y La distancia de la nave lateral norte a la altura de las claves de la bóveda. También se controla la temperatura ambiental interior y en el bajo cubierta.
Periódicamente se trasladan informes al equipo de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Junta de Castilla y León con todos los datos recogidos. Y lo más importante, una vez procesados los datos, informaremos del estado de salud estructural y recomendaciones de las actuaciones que puedan ser necesarias.